El Descendido

El paso antiguo de Cristo Descendido era llamado: los Desmayados o paso del Desmayo Nicodemus y Arimatea; también del Cachete, por la posición de algunos de las imágenes; como otros, era de vestir. Aparece nombrado por vez primera en 1699 en el pago de un arreglo.

En 1873 se entablan conversaciones con D. Ramón Álvarez Prieto quien tasa su trabajo en 10.000 reales mismo año entran las prisas por renovarlo, se encarga una comisión que promueve una suscripción voluntaria. Comienzan las renegociaciones con D. Ramón, pero la suma que pide les parece imposible de asumir.

Aquí entra D. Federico Cantero Villamil, quien ofrece:
7.000 reales de coste para la Cofradía, 5.000 más puestos de su hacienda y el trabajo de un joven desconocido de 15 años, llamado Mariano Benlliure.

Rápidamente se presenta un boceto en arcilla en el que se muestra la disposición, hoy conservado en Museo Provincial de Zamora.

Satisfecha la Comisión por lo ventajoso del ofrecimiento se aceptan las condiciones.
Para entender la génesis conviene leer lo que el Escultor manifestó en más de una ocasión:

«Sin más ayuda que mis manos di fin a tan difícil tarea; por cierto que hay un detalle sumamente curioso; cuando estaba terminado , como el grupo de la Virgen y el Santo Cristo formaban un solo cuerpo, no podía pasar por la puerta a causa de sus dimensiones, tuvimos que derribar el tabique, pero a pesar de volverlo a colocar en la misma forma en que estaba anteriormente, el casero, que por lo visto era poco amigo del arte , nos obligó a cambiar de domicilio, causándonos un verdadero perjuicio»

Carta del autor

Siempre que se acercaba por Zamora iba a verlo. Con motivo de la recepción de su paso Redención para la Cofradía de Jesús Nazareno manifestó lo siguiente:

«Contaba entonces quince, para dieciséis años, y se me había confiado la construcción de una obra de tanto compromiso como un paso para la Semana Santa. Y eso era aquí, en España, donde tantas maravillas se han hecho en imaginería religiosa. Figúrate mi empeño, mi emoción, mi entusiasmo. No solamente yo; todos los míos demostraban el mayor interés en que saliera airoso. Mi padre me sirvió de modelo para José de Arimatea; la mujer de mi hermano Pepe quedó divinizada en la figura de la Virgen y mi hermano Blas en la figura del Salvador. Y fue grandioso lo que no ocurrió. El paso estaba como para ir derechito a la procesión; más para ir a la procesión había que empezar por sacarlo a la calle y no había puerta. ¿Qué hacer? A los quine años le sale todo a uno por una friolera, y no se me ocurrió mejor cosa que derribar una pared. Así puse mi obra en medio de la calle. ¡Y allí me puso a mí el casero cuando se enteró, naturalmente!»

Entrevista publicada en Blanco y Negro 1931

También puede escuchar al autor en: Entrevista a M. Benlliure, 1937. (APARTADO DE AUDIOS)

El 30 de marzo de 1879 llegan las figuras por ferrocarril, en donde la Comisión nombrada por la Cofradía estudia la valía de lo hecho:
«manifestaron por unanimidad que no sólo la obra podía admitirse sino que la cofradía había adquirido una alhaja digna de aprecio y consideración cuyo recuerdo se hará imperecedero, y que como quiera que el precio por que se había contratado era insignificante se entendía más bien un regalo (sic) los siete mil reales entregados al Escultor, pues decir otra cosa sería rebajar el merito artístico empleado en aquella».

Fueron montadas las figuras y se probó el recorrido del paso, bendiciéndose en el centro de la plaza de San Esteban bajo el disparo de 4 docenas de cohetes.

La mesa fue, también, regalo de D. Federico Cantero Villamil y los faroles de D. Tomás Ortiz. Otros más hicieron donación del sudario para la cruz y otra impedimenta.

El paso antiguo fue vendido a un pueblo de la provincia en 1906.

La mesa actual es de 1942 donación de la Junta Pro Semana Santa.

 

Texto: Alberto Fdez. Ferrero
Foto: Horacio Navas Juan